05 Marzo 2012
DOMINGO DELGADO

Bernardo Pérez Andreo es Doctor en Teología, Profesor Titular de la Facultad de Teología (ITM), Director del Departamento de Filosofía y Sociedad, y ponente en las Jornadas sobre economía, ética y teología que organiza dicho Centro Universitario.
Por tanto, nadie mejor que el profesor Pérez Andreo para hacerle una entrevista sobre la temática de las jornadas, a lo que él amablemente accedió, dándonos sus doctas razones a nuestros interrogantes, demostrando que la teología, también tiene mucho que decir en esta temática.
-¿Cómo valora la actual crisis económica mundial?
-Creo que se está imponiendo de forma definitiva entre la Academia que es una crisis sistémica, que no es una crisis, sino La crisis. Estamos, añado, ante un cambio de Paradigma, es decir, ante una transformación global y profunda de la cosmovisión general de la humanidad. Lo que sucede es que es un cambio, como todos, progresivo y no somos suficientemente consciente. De esto mismo hablaré en mi conferencia el día 7 de marzo.
-¿Hay algo en sus causas y desarrollo que sea moralmente reprobable?
-En sí mismo, el modelo entero es moralmente reprobable. Ya lo planteaba Aristóteles: existen dos economías, la buena, que busca satisfacer las necesidades del hombre y la sociedad basad en los límites de estas, y la mala, la crematística, que sólo busca el beneficio monetario. Esta última es reprobable por perder la finalidad para la que existe la economía como instrumento de creación de las condiciones de vida de la humanidad. Es reprobable en esencia y no solo en su desarrollo.
¿Otra alternativa es posible?
-Sí, claro, la “economía del don” que le llamo yo. Olvidar el lucro y crear las condiciones para que los hombres nos relacionemos entre nosotros como lo que somos: iguales en dignidad y derechos y diferentes en capacidades y dones. Esa economía tiene al hombre en el centro y todo lo demás es instrumental, justo lo contrario que el capitalismo imperante.
-Cómo valora la actitud de la UE respecto de sus socios deudores?
-Bueno, la UE aplica el programa neoliberal que anima su ser más profundo. Es como el tiburón, no puede hacer sino morder. No podemos pedir peras al olmo. Lo mejor que puede hacer Grecia es salir corriendo de un club donde la están desangrando viva. Y nosotros también. Dentro de esta UE no hay salvación posible. Si seguimos el camino de Argentina con Kichner o de la revolución islandesa, es posible que salgamos de esta con bien, de lo contrario…
-¿Le augura mucho futuro a ese tipo de sociedad?
-Solo muerte y destrucción para la humanidad y el planeta.
-¿Vd. cree que Dios bendice al que progresa y castiga al que fracasa?
-No, no soy calvinista. Dios bendice a los pobres y oprimidos y maldice a los enriquecidos y opresores. Pero no lo digo yo, está en Marcos y en Mateo y en Lucas.
-¿La ética capitalista, de origen calvinista, habría de revisarse?
-Habría de eliminarse. Eso no es ética. La ética supone un compromiso con valores que hacen a la humanidad, que construyen seres humanos plenos. La supuesta ética productivista es una antiética.
-En estos tiempos revueltos, ¿tiene la Iglesia alguna palabra en el nombre de Dios para los hombres?
-Pues si no la tiene mal vamos. La Iglesia debería estar al frente de la búsqueda de otro mundo, de ese del que Jesús dijo que era su Reino. Su Reino no es como los de este mundo, donde los poderosos oprimen, “no sea así entre vosotros”, dijo. La Iglesia tiene a Jesús, un crucificado por el orden establecido entonces, ese es su referente. Debe cargar con su cruz.
-¿Acaso la Doctrina Social de la Iglesia puede ser profética para este tiempo?
-La DSI podría ser profética, pero ha habido un giro en la última encíclica que la ha imposibilitado. Yo ya hago menos uso de ella.
¿Cree Vd. que está actualizado el mensaje social de los Papas, o hay que hacer una recensión adaptada a los tiempos actuales?
-Hay que volver a los Santos Padres y el Evangelio. Ahí está el Reino. Lo demás es glosa.
-Da la impresión que, en según qué momentos y lugares, la jerarquía eclesiástica ha dejado de lado la Doctrina Social de la Iglesia, ¿tiene Vd. es percepción?
-La jerarquía es voluble, depende de muchas circunstancias y también de las personas. Hay jerarcas que han dado la vida y otros se han dado a la “buena vida”.
-Por cierto, ¿hablamos de Doctrina Social de la Iglesia, o mejor de moral social?
-La moral social engloba a la doctrina social. Esta es deudora de aquella.
¿Cree Vd. superables las instintivas inclinaciones de cierto grupo de prelados a la derecha en España?, ¿es representativo del sentir general de la Iglesia española?
-No es representativo, pero sí son los que más espacio ocupan en los medios y eso no representa a la Iglesia. La excesiva inclinación por una opción política no responde ni al Evangelio ni a la DSI. Eso debería reorientarse.
-¿Cree que la Iglesia tiene argumentos válidos para llegar a la izquierda social y política?
-Si quiere sí. De hecho, la DSI, estaría situada en un centro izquierda en lo económico y social.
-Cuando se habla de una tercera vía política, ¿sería esta la Democracia Social Cristiana?
-No, ya pasaron los tiempos del amarillismo. Tarancón lo tenía claro y creo que debe seguir siendo así. El cristiano se debe comprometer en el mundo, no crear un mundo paralelo.
-¿Cree recuperable un proyecto socio-político Social Cristiano de tipo centroeuropeo?
-Está muerto. Lo que debemos hacer es unir fuerzas para construir una realidad alternativa.
-¿Cree que la Iglesia ha sido intransigente con determinados planteamientos morales de tipo tradicional, y excesivamente transigente con otros de tipo económico y social?
-Incluso diría que incongruente. Pero se trata de una cuestión debatible, de ahí que no sea lo fundamental ahora. Lo principal es volver al Evangelio y no abandonar el Sermón del Monte.
-¿Un cristiano moralmente puede tener sentimiento de clase?
-Lo tenga o no, objetivamente pertenece a una. Dentro del capitalismo hay clases sociales y estas existen se las considere o no. Decir que no existen las clases sociales en el capitalismo es como decir que no hay chinos en China. El problema no es la clase en sí, la pertenencia objetiva, sino la clase para sí, la pertenencia subjetiva. El cristiano debe hacer una opción preferencial por los pobres y oprimidos, aunque no pertenezca a esta clase. Y no cabe hacer una opción por los opresores y enriquecidos, de ahí que la pregunta que me planteas tenga una respuesta clara.
-¿Debería la Iglesia de hacer autocrítica desde la perspectiva de la moral social?
-Ecclesia semper reformanda.













