Recientes perforaciones de pozos profundos para agua en Jumilla, Murcia, han puesto de manifiesto la existencia de un acuífero confinado calizo dolomítico en el entorno de los 400 metros de profundidad y en la que se ha venido denominando unidad hidrogeológica Ascoy Sopalmo.

En efecto, después de atravesar calizas superficiales (hoy secas, en lo que hasta los años 70-80 fueron acuíferos) y más abajo potentes estratos de margas de varios cientos de metros de espesor, se perforan unas calizas oquerosas con grietas y cuevas, como las que se intuyen en el vídeo de arriba (a las que de momento no nos atrevemos a datar) que contienen agua confinada a casi una decena de kilogramos de presión por centímetro cuadrado.

Al llegar a ellas, y ser percutidas por el martillo de fondo de la perforación,  este agua asciende por el interior del sondeo casi 100 metros, hasta que se equilibra con la presión que tenía en el interior de la tierra. Lo realmente novedoso es que, hasta la fecha, no se habían descrito acuíferos confinados en Jumilla.

Y es que, en la documentación oficial del Plan Hidrológico de la cuenca del Segura (CHS) de 1998 no aparece referido ningún acuífero confinado en dicha cuenca (en Jumilla tampoco, lógicamente), y son precisamente  estos tipos de acuíferos los que se utilizan hoy en día para riego, industria y usos domésticos en Murcia, Alicante y Albacete. Si no se conocen, no pueden estar declarados sobreexplotados, ¿verdad?.

En breve ampliaré esta información con las diferentes afecciones que se originan cuando se  bombea agua de un acuífero libre o de un acuífero confinado.

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