Francisco Turrión

Padre con su hijo pescando en el río Segura aguas arriba de la ciudad de Murcia. En primer plano caudal de un pozo de sequía de la CHS  aportado al río como caudal ecológico en el verano de 2006.

La reserva de 400 hm3 para los embalses de Entrepeñas y Buendía y el caudal mínimo en verano de 10 m3/s para Toledo y Talavera, que prevé el borrador del Plan Hidrológico del Tajo, parece ser el principio del fin del trasvase Tajo-Segura que se inicia, en esta primera fase, con una reducción no menor del 50% del caudal anual trasvasado a Murcia y a Alicante y que podría ser un acicate para que, en próximas revisiones, esta salvaguardia medioambiental siga en aumento.
 
Este hecho, que en mi opinión no tiene vuelta atrás, debería condicionar el inminente nuevo Plan Hidrológico del Segura, poniendo ya la mirada en alternativas rentables a este "roto hídrico" como son las aguas subterráneas renovables de la propia demarcación del Segura y que todavía no están cuantificadas. Pues éstas han estado deliberadamente "retiradas del mercado" y escondidas del debate hídrico-territorial de los últimos 20 años. Víctima de ello ha sido el desarrollo económico de Murcia en todas las direcciones que no fueran las del propio canal del postrasvase y de las conducciones costeras meridionales.

Para apuntalar el presunto "défict estructural", que buscaba dar argumentos a estas trasferencias externas, hemos tendido que "quemar las naves" mintiendo y declarando de facto todas las aguas subterráneas de la cuenca del Segura sobreexplotadas desde finales de 1986 hasta hoy, sin haberlas estudiado (RD-Ley 3/86 y Artículo 9 de la Normativa del PHS de 1998). 

Pues, aunque cueste creerlo, este Plan del Segura en vigor desde 1998, solo contempla como aguas subterráneas las que salen por los manantiales al cauce de río Segura y a sus afluentes, y que manan principalmente aguas arriba de los embalses de cabecera (Fuensanta, Talave y Cenajo). Y que estas exiguas aguas subterráneas son "una fracción" del 60% del caudal circulante por el río Segura hasta Guardamar. Increíble, pero cierto. Les invito a comprobar la existencia de este "dogma" leyendo las páginas 113, 130 y 143 por ejemplo, de la memoria del PHS.
 
Resulta sorprendente comprobar que, mientras organismos tan prestigiosos como el Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS), adscrito a su Departamento de Interior, reconoce oficialmente que aún no tiene contabilizados los recursos y reservas de agua de todos sus acuíferos -aunque de ellos se abastezcan para beber casi el 50% de su población- aquí, en cambio, negamos que haya otra agua subterránea distinta a la que ya fluye por el río Segura desde la provincia de Albacete. 

Para negar los no menos de 10.000 hm3 el agua potable embalsada en nuestros acuíferos  confinados y los 500-800 hm3 de agua de lluvia que se infiltra en ellos al año, y con los que no hemos contado para no "dar armas al enemigo", hemos tenido que omitir un dato fundamental en el cálculo de los recursos propios y habitual en el mundo entero: La ETR (evapotraspiración real), el agua de lluvia que las plantas, la tierra, humedales, ríos y lagos devuelven a la atmósfera en forma de vapor. 

El cálculo del agua no contabilizada es muy fácil. Pues restando a lo que llueve lo que se  evapotranspira (ETR), tenemos el agua anual que entra en nuestra "cuenta hídrica". Como sabemos el agua que baja por el río Segura (unos 1.000 hm3), la equis que falta por despejar son nuestros recursos subterráneos reales no contabilizados (500-800 hm3/año).

Otra mala praxis ha sido la de medir la profundidad de la superficie del agua subterránea  en pozos que bombean constantemente, sin considerar las perturbaciones y distorsiones puntuales que ello ocasionaextrapolando lo local a lo general y dando el dato de sobreexplotación de un pozo concreto (o de varios juntos) como extrapolable a todo el acuífero.

Las consecuencias de estos errores de cálculo y los enredos legales que los tienen que soportar son brutales y han sido muy  perjudiciales para la economía precisamente de Murcia, pero también de los territorios de Albacete y Alicante que caen dentro de la demarcación del Segura. Así, mientras en los municipios del ámbito del Júcar y del Guadiana se ha potenciado la agricultura intensiva permitiendo nuevas concesiones de aguas subterráneas, lo que ha dinamizado la economía de la zona y fijado población al medio rural, en el Segura están taxativamente prohibidas en virtud de la normativa antes aludida. Hasta el punto, que si la finca concreta se encuentra a caballo entre el Júcar y Segura, siendo el mismo dominio geológico, el pozo se hará en la parte que queda en el Júcar, donde la normativa es menos "fundamentalista" y permite nuevos regadíos. 

No solo es la agricultura la gran perjudicada, las industrias se ven abocadas a consumir ingentes volúmenes de agua de las redes municipales (muchas veces pseudo-privatizadas) a precios prohibitivos (hasta 2 euros/m3) porque tienen vetado el acceso a concesiones de aguas subterráneas, y donde el precio del agua sería hasta 20 veces menor (10 céntimos de euro/m3).

Tampoco se han salvado de estos recortes en el acceso público al agua subterránea usos más discretos y domésticos, como son los pozos de hasta 7.000 m3/año a los que se refiere el Artículo 54 de la Ley de Aguas. Hasta esos, están limitados en el Segura y no en las cuencas vecinas. Y así, mientras en el Guadiana y en el Júcar se pueden implantar pequeños regadíos de subsistencia o de socorro con sus aguas (viñedos, almendros, hortalizas, etc.) no así en los municipios del Segura, que lo tienen prohibido por interpretaciones legales a favor de la corriente restrictiva.
  
La Planificación Hidrológica debe estar al servicio del progreso económico y social, en armonía con el medio ambiente. Al menos eso es lo que dice la Ley. Y precisamente es ahora, en la actual crisis económica que asola y descarna nuestro país, cuando los poderes públicos más deberían velar para que esto fuera así y remover los obstáculos que impiden el acceso al agua por los ciudadanos para generar empleo y riqueza.

Pero por desgracia de momento esto no es así, al menos en la cuenca del Segura. Vivimos atenazados y maniatados por un obsoleto plan hidrológico del 1998 que se hizo, más pensando en apuntalar el trasvase del Tajo y fomentar otros nuevos, como el de "todos con todos" de Felipe González o el del Ebro de José María Aznar, que en evaluar, con un mínimo de rigor científico, los recursos disponibles y como accedemos a ellos en igualdad de oportunidades. Fruto de esta falta de rigor y de la presiones de los lobbyes del ramo, se alumbró un Plan Hidrológico que, como hemos dicho aquí, prescinde de evalúa las aguas subterráneas retorciendo los cálculos para asimilarlas a las aguas superficiales. 

Por eso, el nuevo plan del Segura, empujado ahora sin más remedio por el del Tajo, deberá racionalizar este despropósito y abrir nuevas vías al acceso al agua subterránea, a la innovación, a la iniciativa privada, al crecimiento económico y al empleo. Apoyado en datos científicos, como se hace en todo el mundo, y no en dogmas o en "cuestiones de fe" y poder acabar con la paradoja de que la cuenca del Segura sea la única del mundo que carezca de recursos reales de aguas subterráneas.

 

CLIC AQUÍ: Ver vídeo. Agua potable del pozo artesiano surgente ALHÁRABE, Moratalla, Murcia
 El auténtico déficit que tenemos en la región de Murcia en materia de agua (con respecto al resto de España) es en consumo de agua subterránea para beber, que es un  11% inferior a la media de las 17 comunidades. En efecto, del total del agua que  utilizamos para abastecimiento público en Murcia solo es de pozos el 18 %, cuando en el resto del Estado español es del 29% (según INE, 2010).
 
Pero si nos comparamos con las regiones de nuestro entorno: Andalucía, Castilla La Mancha, Cataluña y Valencia, este déficit en consumo de agua subterránea de grifo se eleva hasta el 36%. Así, frente al 40% de este agua que se bebe en las dos primeras y 54% en Cataluña, destaca la comunidad Valenciana, donde el 79% del agua que distribuyen las redes municipales es de acuíferos -frente al 20% que es de origen superficial (ríos y embalses)-. Similar proporción encontramos también en las islas Baleares.

Por el norte destacan Cantabria y Navarra con el 80 y el 66% respectivamente de predominio del agua subterránea frente a la superficial en el suministro de agua potable. Parece ser que por allí, a pesar de tener un clima más lluvioso, hacen más caso a la Directiva CE 2006/118, que prima a las primeras para el consumo humano, por estar mas resguardadas de la contaminación directa y el deterioro.
 
Porcentaje del uso del agua subterránea (frente a otros orígenes) en el abastecimiento público a la población en España  y por comunidades autónomas. Destacamos en verde claro Murcia, un11% inferior a la media. Elaboración propia con datos del INE, 2010

Esto mismo no ocurre en el caso del regadío, ya que en Murcia si estamos a la cabeza, utilizamos el agua subterránea en un 40% por encima de la media del resto de regiones. En efecto, si en España de cada 100 litros de agua que se aplican a la agricultura, 18 son de pozos y 81 de ríos, en Murcia son 57 frente a 36. Dato solamente superado en la península por Castilla la Mancha (78 de cada 100).

Comparación en porcentaje del uso del agua subterránea en España y en las comunidades autónomas (con datos en la estadística de 2010) en abastecimiento público (azul) y en regadío (verde). En el caso del regadío, Murcia está claramente por encima de la media casi en un 40%. Elaboración propia con datos del INE, 2010
 
Comparando ambos porcentajes nacionales (abastecimiento público y regadío) podemos ver el gran desfase que tenemos en Murcia en la utilización del agua subterránea para beber. Esto si que es un déficit, pero parece más técnico que de otra cosa.

En vez de cubrir el aumento de demanda de agua potable de estos últimos años con aguas subterráneas, acortando ese diferencial, aquí decidimos construir carísimas desaladoras de agua del mar y ofertar agua a 50-60 céntimos de euro, en lugar de agua subterránea a 10-15 céntimos.

Es este otro problema más que nos hemos echado a la espalda, como si no tuviéramos bastantes ya,  por  pensar como políticos y no como científicos  y técnicos independientes.

A la vista de estos datos estadísticos y de otros, se inclina uno a pensar que la gestión del agua en Murcia en los últimos 20 años, lejos resolver con recursos propios las cuestiones que iban surgiendo, se ha centrado en crear un gran problema ficticio para poder justificar una solución que previamente se tenía pensada: en un caso trasvase del Ebro, en otro desalación. Y mientras, el agua subterránea de aquí, lista y dispuesta para beber y para regar, saliéndose por sótanos y garajes y desaparecida de los documentos oficiales en no menos de 500 hm3 al año.

Antiguo pozo junto al canal del Taibilla en el municipio de Férez, Albacete. Dos pozos juntos aportaban unos 200 litros por segundo al canal en épocas de sequía. Los pozos fueron abandonados porque afectaban a la Fuente de la Mora, de la que se abastecía la localidad de Férez. (foto cortesía de j.v.

En las últimas semanas se viene hablando en la prensa local y nacional de un plan del Gobierno, aparentemente secreto, para absorber en ACUAMED  a la MANCOMUNIDAD DE LOS CANALES DEL TAIBILLA (MCT). La primera, empresa 100% estatal, estaría atravesando problemas económicos como consecuencia: de la apuesta del ejecutivo anterior por resolver el “presunto" déficit de agua en el levante peninsular a base de costosas desaladoras, algunas de ellas aún en construcción (Torrevieja y Águilas) y de la caída de las expectativas de demanda de agua potable por el pinchazo de la burbuja inmobiliaria.

La segunda, la MCT, histórico organismo funcionarial con sede en Cartagena, es una entidad pública económicamente saneada que suministra agua en alta a 79 municipios de Murcia y Alicante y en los que viven unos 3 millones de personas en verano. Y por ello, “codiciada presa” que aún “se resiste” a los intereses mercantilistas nacionales y europeos que entienden el agua únicamente como negocio y no como derecho básico y fundamental de la sociedad.

A este puzzle, que ahora tiene sobre la mesa el Ministro del ramo, hay que añadir las disputas territoriales con Castilla la Mancha por el trasvase Tajo Segura, del que la MCT distribuye para beber algo más de 100  millones de metros cúbicos anualmente, lo que supone aproximadamente el 50 % de su demanda actual. Ésta llegó a ser de 230 en pleno boom del ladrillo (2008).

Amortizar esta hipoteca que tiene el río Tajo con las cuencas del Segura y del Júcar para abastecimiento de sus poblaciones, ahora que las desaladoras están paradas por falta de demanda, debe estar entre las prioridades del Ministerio de Agricultura por criterios geopolíticos y ambientales. Pues la foto del río Tajo del pasado verano, exiguo de caudal y con cientos de peces muertos en sus orillas, es algo que se intentará evitar a toda costa por la mala imagen que proyecta de una ciudad tan emblemática para la marca España como es Toledo. Un aumento del caudal disponible en estío favorecería la dilución de posibles vertidos incontrolados.

Dejar las cosas como están, sin entrar en el proceloso mundo de intereses foráneos del lobbye del agua, que presiona hacia su privatización y que siempre perjudican al bolsillo del ciudadano, y sustituir el agua del Tajo por agua desalada de las cuatro plantas de la MCT (unos 100 hm3/año) y comprar a ACUAMED otro tanto (de las desaladoras de Valdelentisco y de las futuras de Torrevieja y Águilas), no tendría inconvenientes técnicos pero si un elevado coste político por el elevado precio final del agua de grifo que sería rechazado por la ciudadanía.

Entonces, ¿cómo compatibilizar la permanecía de la MCT como entidad de derecho público, encargada de suministrar y velar por un bien, tan "de todos", como son esos 200 hm3 de agua potable, con la acreditada garantía de cantidad y calidad, sin que esas desaladoras -que todos hemos pagado y estamos pagando- se “enrobinen” por falta de demanda y sin que tenga que encarecerse el recibo del agua porque contribuyamos a la mejora ambiental y ecológica del río Tajo?: Con verdades y con las aguas subterráneas de la propia cuenca del Segura. 

Recordemos: ¿De dónde echaba mano la MCT en los primeros años secos de este siglo XXI cuando no había desaladoras y tenía que atender una demanda ya entonces de 2 millones de habitantes con los escasos recursos propios del río Taibilla (unos 50 hm3 de media) y los 100 del Tajo?: de las aguas subterráneas del Sinclinal de Calasparra y de la cesión de derechos de pozos de particulares y de manantiales. Cesión de derechos en encomienda de gestión que se ampliaron a algunos de los nuevos pozos construidos por la CHS en la sequía 2005-2008.

En la cuenca del Segura, y como ya he dicho aquí repetidamente y como seguiré diciendo mientras viva, donde pueda y donde me escuchen, tenemos entre 500 y 800 hm3 anuales escondidos debajo de la alfombra que no constan en el Plan Hidrológico del Segura  y de los que podemos bebernos unos cuantos. Es algo muy normal en el mundo entero y concretamente en Europa esto de beberse las propias aguas subterráneas que se almacenan en el subsuelo. No en vano ya dice la  Directiva Europea 2006/118 que “Las aguas subterráneas son el recurso hídrico más sensible e importante de la Unión Europea y, en particular, son la fuente principal del suministro público de agua potable".

El precio del agua subterránea captada junto al canal del Taibilla en distintos puntos de su recorrido, con criterios de sostenibilidad medioambiental (no como en el caso de la foto de arriba) no superaría los 15 céntimos de euro por metro cúbico. Muy por debajo de los 50-60 que cuesta el de agua desalada. Esta solución debe estudiarse precisamente ahora, y no esperar, como siempre, a que venga una sequía como la pasada 2005-2008 para explorar con urgencia las aguas subterráneas desde Nerpio en Albacete hasta Sierra Espuña en Aledo pasando por las Murtas en Moratalla.

En mi opinión, y para concluir, la solución a este puzzle  pasa por:

A) Dejar tranquila a la MCT y que siga siendo un organismo público como hasta ahora, al que se le permita, por ejemplo,  cubrir las vacantes de personal en las potabilizadoras con facilidad, al que se le deje desarrollar con normalidad el servicio público y vital que presta y se le dote de una estructura más democrática y participativa para hacerlo más permeable a la ciudadanía. B) Introducir el concepto “AGUA SUBTERRÁNEA POTABLE” en su gestión para no tener que repercutir en el recibo de las familias el incremento del coste que supondría fabricar y comprar más agua desalada en sustitución de la del Tajo destinada a abastecimiento público. 

La MCT puede disponer en 2015 de unos 30 hm3 adicionales de aguas subterráneas de acuíferos confinados de la propia cuenca del Segura y de 60 en 2020. La gestión conjunta del agua desalada, la del propio río Taibilla y la subterránea permitirá no incrementar el coste final del metro cúbico, mantener las desaladoras en producción y resolver, en parte, el problema medioambiental del Tajo en verano a su paso por Toledo, entre otros impactos detectados en su recorrido.
La economía existe como instrumento para gestionar la escasez. Si no hubiera escasez material o simbólica, la economía no tendría razón de ser, cada cual tomaría lo que quisiera y no entraría en colisión con la necesidad de los demás. Pero la existencia de escasez, sea real, imaginaria o inducida, lleva a la necesaria gestión de la misma. Esta gestión ha sido llevada a cabo por la parte de la sociedad, estamento o clase social, que pretende apropiarse de una mayor parte de la escasez material o simbólica. Durante los largos milenios de los primeros imperios, la escasez tenía dos causas, una la real: no había cómo producir suficiente; otra la política, una parte de la sociedad, la élite, acumula una proporción mayor y mantiene al resto en la indigencia relativa o absoluta. La llegada de la Edad Media va a cambiar la configuración de esta política de la escasez. El cristianismo se aviene mal con la injusticia e intenta colmar la distancia entre los grupos sociales. Esto configurará una estructura social de caridad que intenta distribuir parte de lo que las élites se apropian entre los que han sido sumidos en la indigencia. Es decir, la escasez inducida por la élite es remediada en parte mediante un sistema caritativo gestionado por la Iglesia que permite mantener a raya el conflicto social producido por el acaparamiento material de la nobleza y el alto clero.

El sistema de caridad medieval, gestionado por la Iglesia, va a sufrir una modificación con la llegada del capitalismo. Para el nuevo modelo social, los hombres son solo mercancía: un instrumento a utilizar en la reproducción del capital. Por tanto, los pobres no son hermanos en desgracia, como la caridad cristiana anunciaba, sino un lastre, de un lado, y una necesidad, de otro. Eran un lastre porque  son bocas que alimentar y cuerpos que mantener y eso se tiene que hacer detrayendo recursos de otras bocas productivas; pero son una necesidad porque su existencia justifica las malas condiciones productivas que permiten un aumento de la tasa de ganancia. Como dice el mismo Malthus, un trabajador que tuviera asegurado el alimento no estaría dispuesto a hacer lo que le pida el patrón. La existencia de indigentes es necesaria para la reproducción ampliada del capital. Sin el miedo a morir, los seres humanos tienden a mantener unas ciertas cotas de dignidad incompatibles con el espíritu del capitalismo. 
El el siglo XVI, las poor laws venían a integrar la anticuada caridad cristiana en el nuevo modelo social del capitalismo. La Iglesia, por medio de las parroquias, seguía efectuando la gestión, resituándose en el nuevo modelo social imperante para no perder su posición de dominio. La Iglesia sería y es el medio de mantener los niveles de indigencia en límites asumibles socialmente y que eviten el levantamiento popular. Estas leyes que rigen el destino de los pobres tienen la intención de evitar la sensación entre los trabajadores de que pueden llegar a vivir sin trabajar. El trabajo, medida de la escalvitud en el capitalismo, es sagrado, pues es el modo como se reproduce el capital. Para conseguir que el trabajo sea muy productivo se necesita espolear al obrero mediante el miedo a la miseria. Si los pobres, sin trabajar, pudieran vivir, digamos de la caridad, entonces no se esforzarían y habría una pérdida de productividad social. Las poor laws se encargaron de determinar bajo qué condiciones, nunca mejores que las de los pobres que sí trabajaban, serían alimentados y mantenidos los indigentes. La reforma de estas leyes en 1834 creo las mal llamadas workhouse, verdaderos lugares de esclavitud donde paraban vagabundos, delincuentes sociales y huérfanos, y donde se les daba alojamiento y comida, no sin los convenientes castigos, a cambio de trabajo no remunerado en condiciones deplorables incluso para la época: jornadas de trabajo de más de 16 horas en condiciones inhumanas. Todo para que los trabajadores temieran perder el trabajo y aceptaran cualquier condición que el patrón ofreciera. Esto, según los teóricos, Smith, Malthus y Ricardo, entre otros, aumenta la productividad, disminuye la vagancia y crea las condiciones para la existencia de riqueza social. Lo que no cuentan es que esta riqueza es acaparada por su clase social y lo hace a costa de la indigencia, escasez inducida, del resto de la sociedad.
El gobierno español acaba de aprobar la prolongación del indigno plan PREPARA que ideara el anterior gobierno, pero lo hace con el sesgo ideológico que le caracteriza. Este nuevo plan, al igual que las new poor laws de 1834, goza de un contenido moralizante que lo diferencia del anterior. Si el gobierno de Zapatero lo hizo como un medio para contener el malestar social, este lo hace para incentivar la búsqueda de empleo. Se entiende que un no trabajador se desincentiva en la búsqueda de empleo, es decir, no estaría dispuesto a aceptar cualquier empleo a cualquier precio moral, sin puede sobrevivir. Por tanto, nos dicen con calculado cinismo, este nuevo plan va dirigido a quien realmente lo necesita. No nos dicen, de ahí su sesgo ideológico, que quien realmente necesita este nuevo plan es el nuevo modelo social que se está imponiendo. Para aumentar la productividad es necesario destruir las condiciones sociales de las personas empleables, les llaman. Por eso, estas medidas no van contra los parados actuales, sino contra los empleados actuales y parados futuros. Se les manda un mensaje claro: olvidaos de poder vivir sin trabajar, cualquier trabajo será mejor que el paro. Lo primero es mantener al mínimo las condiciciones de los que nada tienen, para incentivar la búsqueda de empleo de los parados; después se precariza el desempleo, convirtiendo un derecho en una dádiva estatal; por último se modifican las condiciones de los empleados, aumentando la tasa de ganancia absoluta del capital mediante la deflación interna de las condiciones sociales, justo lo que nos piden los países centrales del euro. 
Los pobres, ayer y hoy, son el problema radical de cualquier sistema social injusto. En un mundo justo no hay pobres, pues todo se considera común en caso de necesidad y nadie toma más de aquello que necesita. Los pobres son el indicio de la injusticia. En la Edad Media eran el subproducto necesario de la abundancia relativa de la élite, pero en el capitalismo son el elemento sustancial, su esencia misma. Sin pobres, sin indigentes, serían imposible mantener un sistema de productividad exponencial y lucro incesante. Los pobres son los verdaderos sustentadores del sistema, en el momento en el que se nieguen a su indigna situación, en el momento en el que cobren conciencia de su situación, el sistema cae por su misma base. Esto mismo es lo que quieren evitar los poderes fácticos del capitalismo: su conciencia. Manteniendo a raya sus cuerpos y disciplinando sus mentes, panem et circenses, la gran masa de pobres que produce el sistema, es mantenido en un nivel presocial que le impide ser el sujeto histórico de su propia liberación. Lo único que un pobre puede hacer que sea digno, de verdad digno, no es pedir ayuda, es tomar lo que necesita.


Ayer, Prudhomme, dijo algo así como que se iniciaba una nueva era anglo-parlante en el Tour de France. Para el director general de la carrera gala, “Wiggins ganó a lo Induráin y Anquetil”. Parece como si diera a entender que pretende que se establezca una hegemonía británica al estilo del reinado español con Miguel Induráin, omitiendo por completo al americano Lance Armstrong y a Alberto Contador. Puede que éstos no cuenten para el francés.

El hecho de que Andy Schleck no pudiera estar en condiciones físicas adecuadas para participar en el Tour de France, y que Alberto Contador estuviera apartado por empeño de la UCI, unido a la cortina de humo del ‘caso Frank Schleck’, plantea más interrogantes si cabe sobre esta extraordinaria edición de la ronda gala. De hecho, haber incluido más de una centena de kilómetros cronometrados era un exagerado giño hacia el Sky de Bradley Wiggins; un consumado especialista sobre la pista que, desde que dejó sus elevados consumos de cerveza, experimentó una metamorfosis puesta en tela de juicio pero que ha acabado por encumbrarle a la cima del podio de Los Campos Elíseos.

En esta edición echamos en falta el Alp D’Huez; una retorcida y espectacular ascensión que dictara sentencia en el Tour de France de 2008 a favor de Carlos Sastre. Si bien es cierto que, la dificultad y el espectáculo no lo impone la carretera, sino los propios ciclistas; esos mismo que en esta edición chocaron contra un infranqueable dúo del Sky: Wiggins y Froome. Cada vez que Nibali trataba de poner trabajar a sus gregarios del Liquigas, resultaba en balde. Ni si quiera el vencedor en 2011, Cadel Evans, y su BMC, pudieron con la escuadra británica. Su teórico potencial presupuestario nos daba viva muestra de que, en el ciclismo de hoy día, cuanto más dinero tienes, más fuerte eres. Resulta chocante explicarle a un desconocido en la materia que puedes tener un equipo World (Pro-)-Tour si dispones de unos cuantos millones de euros, aunque cierto sea también que debas incentivar a tus ciclistas para que cosechen puntos que te permitan mantenerte en la categoría.

Es evidente que, a una federación internacional tan pesetera como la de ciclismo, el voluminoso presupuesto del Sky le seduce, como también a ASO, organizadora del Tour de France. Que Sky pudiera vestir el ‘maillot jaune’ en Los Campos Elíseos podía ser una excelente apuesta de futuro; máxime a puertas de unos Juegos Olímpicos en Londres. Ayer domingo, la prensa escrita clamaba en sus portadas unánimemente a Bradley Wiggins, como cuando ganó Armstrong y en Estados Unidos el ciclismo y el Tour de France disparó su cota de popularidad.

Pero en este ciclismo hay mucha mezquindad. Hoy te doy la mano, te impongo el maillot amarillo y te felicito efusivamente, y mañana, cuando sobre ti se ciña algún nubarrón de sospecha, te negaré hasta siete veces. En este sentido, alguien me preguntaba ayer si se puede confiar en que Wiggins no contribuya a alimentar la  negra leyenda del ciclismo. Me quedé pensando, pero tan solo unos segundos; no más de cinco, y le contesté: puedes estar tranquilo. Y añadí: hay casos de corrupción que son descubiertos y juzgados, y otros, no. No es que insinúe que con  Wiggins se hacen la vista gorda, sino que me transmite tan poca trasparencia todo lo que sucede ahí arriba, en las borrascosas cumbres estamentales y federativas, que nadie está libre de culpa. Y para muestra tenemos el caso de Valverde. No es lícito que se emita un veredicto de culpabilidad aún admitiendo que no existen pruebas fehacientes.

Tanto Wiggins como Froome, aún con todas las dudas que nos planteen su extraordinario rendimiento en este Tour de France, hemos de admitir que han sido muy superiores al resto. En este sentido se manifestaba con sinceridad Alejandro Valverde, cuando admitió que, al margen  de las consecuencias de las caídas en que resultó involucrado, “hubiera sido muy difícil vencerles”. Desde que observamos el modo en que Wiggins y Sky dominó en la Dauphiné Libèré supimos que llegarían a este Tour de France como el aspirante más sólido a batir. En gran medida  debido a los innumerables accidentes en carrera, no hubo una escuadra que pudiera ponerles contra las cuerdas. Ni si quiera Liquigas. Y ese factor les generó una dosis extra de potencial.

El Sky se mantuvo inamovible en la cabeza del pelotón de principio a fin. Hubo capítulos en los que dejaron hacer, porque es muy sufrido estar al pie del cañón día y noche durante tantos kilómetros. Fueron tan afortunados que ni las caídas les mermaron ni la soledad de Cavendish perturbó la armonía del grupo. Les salió un Tour de France bordado, de acuerdo al guión establecido.

Tan solo aderezaron los suspicaces comentarios críticos las discrepancias surgidas en carrera entre Wiggins y Froome. La indomable combatividad de Froome chocaba con el apaciguado Wiggins. Quizás la falta de entendimiento comunicativo en carrera, el hecho de que Froome se sintiera con fuerzas suficientes como para, incluso, atreverse con un triunfo parcial, puso la salsa a un Tour de France que algunos aficionados de esos que llamo yo ‘eventuales’ tildaron de aburrido. Y es que, en este Tour de France en que tanto hemos sufrido frente al televisor viendo como los nuestros se iban al suelo un día sí y otro también, como a los Euskaltel les era esquivo el éxito, como Luís León Sánchez tiraba a portería una y otra vez hasta que la coló, como a Alejandro Valverde casi le echa el guante Froome en su agónica llegada triunfal a Peyragudes, permítanme decirles que yo sí disfruté con este Tour de France aunque a los nuestros no les fuera como esperábamos, porque a mí lo que me gusta es el ciclismo.

GRACIAS POR INCLUIRME EN EL LIBRO

La fundación FADE y el centro UNESCO de Murcia han editado el libro "Ingenios de Murcia: 365 entrevistas a gente con talento" escrito por Manuel Herrero Carcelén. Es para mi un honor y una gran suerte que Manuel me haya incluido en ese libro junto con 364 personas mucho más ilustres e ingeniosas que yo. Ya vimos aquí la entrevista que me hizo y que publicaba el diario La Verdad el pasado 9 de junio, día de la región de Murcia, con el título "En la Región vivimos sin saberlo encima de un mar de aguas subterráneas". Los fondos que se recojan con la venta del libro (entre otros) irán destinados a un proyecto educativo en el Chaco (Paraguay) para mantener vivo su patrimonio lingüístico y cultural y avanzar en la educación de niños indígenas y de sus maestros. El libro vale solo 15 euros y hay historias que merecen mucho la pena conocer. Se puede comprar en la sede de FADE en la Plaza de los Apóstoles,18. ¡Gracias Manuel!.

Las Fuentes de Mula (Bullas, Murcia) renacen después de casi 20 años secas. Hoy es un día para anotar en el calendario y para festejar: 12 de febrero de 2013. El río Mula vuelve a surgir del interior de la tierra por donde lo ha venido haciendo en los últimos milenios, e incluso, me atrevería a decir, en los últimos millones de años.

Ya lo decíamos aquí a finales de 2011: "Las Fuentes de Mula podrían volver a manar muy pronto" y explicábamos el porqué. También tuve el honor y la suerte de contarlo este verano en Bullas, en una conferencia al atardecer debajo de la maravillosa torre del reloj invitado por JUNIO VERDE.

Resumiendo: El Tribunal Supremo, en sentencia de 27 de abril de 2012, prohibía la extracción de agua del pozo Corral de Comba por la caducidad del derecho. Dicho pozo se encuentra a escasamente 1 km del nacimiento de las fuentes y, en mi opinión, fue el responsable del súbito desecado de las mismas en la primavera de 1994, al poco de ponerse éste en funcionamiento.

El agua del acuífero -confinado y calizo- brotaba al exterior aprovechando una falla y daba lugar al nacimiento del río Mula. En su camino ascendente, el agua encuentra "una fuga" a primeros de 1994, que es el pozo citado empezando a  bombear agua. Este nuevo "poro" despresuriza el acuífero precisamente en la zona de la surgencia, haciéndole perder la fuerza necesaria que tenía el agua para salir a la superficie. La CHS, en cumplimiento de la citada sentencia, ha debido tapar ese poro con la clausura dicho pozo y el agua, al poco tiempo, ha vuelto a surgir por la fuente.

¿Qué pasará a partir de ahora?:

En los próximos meses es de esperar un progresivo aumento del caudal de la fuente hasta alcanzar los 100 litros por segundo o más. Un auténtico río fluirá por lo que estos dos últimos decenios ha sido una rambla siempre seca. Veremos la recuperación natural del tramo alto del río Mula. MI enhorabuena a todos los que lo han hecho posible.

Es unos de los muchos ejemplos de pozos de la huerta de Murcia donde el agua sale sola y sin motores. (Santa Cruz, t.m. de Murcia)

Santa Cruz es una pedanía de la huerta murciana que el río Segura se encuentra por su margen izquierda antes de llegar a Orihuela. En esta zona abundan los pozos artesianos surgentes. Desde el final de la pasada sequía 2005-2009 el nivel del agua subterránea en ellos no ha dejado de subir hasta llegar a emerger y surgir por su baca, y cada año con más fuerza y caudal. 

En este mismo blog tenemos registrados videos de algunos de ellos (solapa de la izquierda: "pozos surgentes") grabados a finales de 2010 y ya hablábamos de este fenómeno en la primera entrada de este blog "El agua que mana en la huerta de Murcia". Estos pozos son propiedad de la CHS, como el Santa Cruz, Alquibla, Pitarque nuevo, y de agrupaciones de regantes: Cabecicos, El Murciano 1 y 2 y Pitarque viejo entre otros.

Constatamos gráficamente este hecho en el pozo abandonado que ilustra esta entrada. En enero de 2011 pudimos comprobar como el agua en su interior estaba más alta que el suelo y ahora, otoño de 2012 ,el agua  ya surge al exterior, como vemos en el video. 

El acuífero detrítico multicapa confinado de la vega del Segura, no solo está lleno y rebosante de agua, sino que "se desborda". Está "que se sale".

Agua potable de manantial natural a una balsa de riego. Cabo de Gata, Almería, Verano de 2011
 
No es el cielo el que seca fuentes milenarias. Sino la mano del hombre. La mano irresponsable, codiciosa e ignorante. Insaciable de poder, de sometimiento de la naturaleza en su provecho inmediato y destructiva a largo plazo. Hemos perdido en Murcia y Albacete muchos manantiales que, como éste que vemos hoy aquí, en la mismísima costa almeriense (foto de arriba), salpicaban, hasta hace bien poco, toda la geografía del  sudeste de nuestra querida y maltrecha piel de toro.  
 
Sorprende ver, precisamente donde menos llueve de Europa, como aún se conservan estas maravillosas (y "monumentales") surgencias de agua  fresca y cristalina, que manan desde el interior de angostas y milenarias galerías subterráneas. Precisos y oscuros conductos horadados en coladas volcánicas por los antiguos pobladores de estas afortunadas costas del cabo de Gata. Manos respetuosas con lo que se hereda y al servicio de "otro saber del agua" más "consciente" que el de nuestro tiempo. 

Su simple existencia hoy, es en si mismo testimonio natural que rompe en mil pedazos "el mito de la sequía y de la escasez". Prueba viva de que el agua, en esta zona de Europa, no es ningún factor limitante al desarrollo social. 

Y si lo es, en cambio, la estupidez humana, que huye, sin mirar atrás de la sabiduría de nuestros mayores y de lo escrito en los libros. Corre desaforada en busca del precipicio del enriquecimiento material inmediato, pero que es, al mismo tiempo, el empobrecimiento económico, moral y cultural de las siguientes generaciones.

Las fuentes de los pueblos, caseríos y aldeas son un valor añadido de incalculable valor cuando están vivas y "cantarinas", cuando sus aguas fluyen y saltan por sus centenarias acequias; pero los empobrecen y deprimen cultural y económicamente cuando las dejamos perder. Ya hemos hablado de algunas de ellas: La Rafa y las Fuentes de Mula en Bullas, la poza termal de Somogil, en Moratalla, afortunadamente recuperada; mencionamos otras como las fuentes de los municipios de Caravaca (Fuentes del Marqués, Tosquillas, Ojos de Benablón, el Ojico de Archivel), la presa subterránea y su preciosa galería árabe de el Caño en la rambla de Nogalte (Puerto Lumbreras), los Ojos de Luchena en  Lorca o la templaria fuente de Architana en Calasparra, entre otras; todas ellas en la provincia de Murcia.

El autor en el nacimiento del manantial de la foto anterior
 
Ya hemos dicho aquí, quizá exhaustivamente, que los acuíferos a veces son los mismos estratos que se superponen unos encima de otros. Que la naturaleza los hizo independientes separados por capas impermeables arcillosas, margosas e incluso calizas. Que los más someros se descargan y drenan en humedales, fuentes y ríos. Y que el agua de los profundos va al mar sin entrar en contacto con los cauces fluviales, o se queda confinada a presión en el interior de la tierra.

Que cuando hacemos un pozo profundo podemos comunicar, sin quererlo, varios acuíferos superpuestos. Y si no ponemos remedio, cementando los tramos superiores (que no son el objetivo que buscamos), podemos  trasvasar el agua subterránea superficial de los acuíferos someros hacia los profundos a través del interior del propio pozo erróneamente construido. 

Otras veces, los manantiales brotan en una falla del terreno que pone en contacto sedimentos permeables e impermeables. El agua, como en el "vaso comunicante", surge al exterior a través de  esa falla, dando lugar a fuentes y humedales como los recientemente reaparecidos Ojos del Guadiana después de estar secos casi 30 años  y que pronto comentaremos. En este caso, los pozos cercanos a la falla restan presión a la surgencia  cuando bombean,  deprimiendo el nivel del agua subterránea en la zona de falla por debajo de la cota topográfica del terreno. La consecuencia es que el humedal se seca.

Esquema hidrogeológico que ilustra los dos tipos de manantiales arriba comentados. Los influidos solo por el efecto gravitatorio del agua de lluvia al infiltrarse en la montaña y encontrar un obstáculo en su camino descendente (izquierda de la imagen (Spring))  y los que surgen en fallas por la presión de confinamiento en la zona de recarga (derecha de la imagen). Fuente; S.G. de Reino Unido. UK Groundwater Forum
 
Pues bien, basta una sola imprudencia de las antes descritas para secar fuentes históricas de las de toda la vida. Y perder para siempre, no solo ya el agua de beber y de regar huertos y campos, sino nuestras propias raíces, la historia de nuestros abuelos, su forma de vivir, su sabiduría, parte de su patrimonio cultural, la civilización de compartir las tandas de agua entre vecinos, esa solidaridad y esa forma de sociedad casi fraternal. Valores hoy más necesarios que nunca.

Todo ello tiene fácil remedio desde la orilla de la ciencia, de la conciencia y del conocimiento hidrogeológico. Solo hace falta dos cosas: que a los políticos esto les importe y que los ciudadanos, concienciados y "despiertos", se lo demanden.

Mientras tanto, discúlpenme que descienda a la realidad y no de más datos de la ubicación exacta de este mágico manantial costero. Pues no me fío del todo del ser humano en general, aunque si en el particular de los que lo vienen cuidando y conservándolo día a día. Ojala que ejemplos como este  cundan, pues nos hacen mucha falta.

Recientes perforaciones de pozos profundos para agua en Jumilla, Murcia, han puesto de manifiesto la existencia de un acuífero confinado calizo dolomítico en el entorno de los 400 metros de profundidad y en la que se ha venido denominando unidad hidrogeológica Ascoy Sopalmo.

En efecto, después de atravesar calizas superficiales (hoy secas, en lo que hasta los años 70-80 fueron acuíferos) y más abajo potentes estratos de margas de varios cientos de metros de espesor, se perforan unas calizas oquerosas con grietas y cuevas, como las que se intuyen en el vídeo de arriba (a las que de momento no nos atrevemos a datar) que contienen agua confinada a casi una decena de kilogramos de presión por centímetro cuadrado.

Al llegar a ellas, y ser percutidas por el martillo de fondo de la perforación,  este agua asciende por el interior del sondeo casi 100 metros, hasta que se equilibra con la presión que tenía en el interior de la tierra. Lo realmente novedoso es que, hasta la fecha, no se habían descrito acuíferos confinados en Jumilla.

Y es que, en la documentación oficial del Plan Hidrológico de la cuenca del Segura (CHS) de 1998 no aparece referido ningún acuífero confinado en dicha cuenca (en Jumilla tampoco, lógicamente), y son precisamente  estos tipos de acuíferos los que se utilizan hoy en día para riego, industria y usos domésticos en Murcia, Alicante y Albacete. Si no se conocen, no pueden estar declarados sobreexplotados, ¿verdad?.

En breve ampliaré esta información con las diferentes afecciones que se originan cuando se  bombea agua de un acuífero libre o de un acuífero confinado.