Javier Martín

El otro día se supo que la Región de Murcia tendrá que ser rescatada. En concreto, se trata de que ya no le prestan más dinero en los mercados de deuda porque no se fían de que pueda devolverlo y, así, para no quebrar, el Estado español le prestará dinero a cambio de más recortes. Según dijo Valcárcel, la Región necesitaría unos 200 o 300 millones, es decir, todavía no saben exactamente cuánto.

El rescate financiero de la Región de Murcia es el esperable final de un proceso iniciado en 1995, desde cuando la Derecha gobierna con mayoría absoluta nuestra región. El proyecto político del PP en la Región de Murcia, en 17 años, ha tenido tiempo de sobra para ser planteado, desarrollado y consolidado. Ahora bien, ¿en qué ha consistido básicamente el proyecto político del PP? Transcurridas casi dos décadas ¿cuáles son sus resultados?

La política del PP en la Región de Murcia ha consistido fundamentalmente en utilizar por sistema las instituciones y los fondos públicos para favorecer, directa o indirectamente, los intereses privados de las personas del PP o afines al PP, en detrimento del resto. Subrayo esto último: perjudicando al resto, que es la mayoría de murcianos. Han abundado los favores desde lo público a empresas que luego eran devueltos generosamente al PP. Los favores iban en forma de adjudicaciones amañadas, rebajas fiscales, subvenciones, recalificaciones, asunción de gastos e infraestructuras pagadas por todos y luego volvían en forma de financiación al PP (sus actos, sus convites, sus campañas), enchufes a familiares, inmuebles a bajo coste y comisiones varias pagadas por tales empresas favorecidas. También han proliferado los enchufes directos en ayuntamientos, consejerías, organismos y empresas públicas.

Recuerden Nueva Condomina, la 7RM, el Aeropuerto de Corvera, el tranvía, la UCAM, el parking de San Esteban, la autopista Cartagena-Vera, la multiplicación de concertados… Todos son ejemplos de utilización de fondos públicos para privilegiar ciertos intereses privados afines al PP. Lo de canalizar todos los recursos económicos a la construcción se debió sólo a que era la forma más fácil de dar pelotazos y perpetrar chanchullos. Para desgracia de los murcianos, más allá de todo esto no ha habido ningún plan económico. Tampoco ha habido una planificación racional ni desde el punto de vista territorial, ni urbanístico, ni sanitario, ni educativo, ni tributario, ni turístico… ¡nada! Ahora bien, en la tarea de engañar masivamente a la población murciana para ganar elecciones han sido muy eficaces. La suerte que han tenido es que su mandato coincidió durante muchos años con un ciclo de bonanza económica generalizada. Y aquí, los votantes, cuando la economía "va bien", no se detienen a valorar lo que hace su gobierno, y lo vuelven a votar. Así de simple.

Los resultados de la gestión por 17 años del PP en Murcia lo deja claro el análisis de cualquier dato estadístico: son desastrosos. Hay más desigualdad, más pobreza, más paro, peor enseñanza, peor sanidad, peor tejido empresarial, menos derechos… En cualquier caso, sin atender a los datos, sólo mirando, en la Región de Murcia se vive peor y hay menos futuro que cuando ganó por primera vez la Derecha. No así los responsables del PP, quienes están bastante mejor después de este tiempo. Sólo hay que echar un vistazo a cómo ha aumentado su patrimonio y lo bien colocados que están todos sus familiares.

Mas ¿ahora qué? Ya no pueden continuar en la dinámica de tener a todo el mundo contento bajando impuestos y aplazando pagos con deuda. Ya hay mucha gente a la que no le va bien. Ya hay que priorizar. Y sus prioridades están quedando bien claras: los suyos, los suyos y después, si queda algo, para los suyos. Si hay que destruir empleo público, que sean interinos de sanidad y de educación, que los enchufados de los numerosísimos y superfluos organismos públicos de la Región creados por ellos ni se tocan. Si hay que dejar de pagar a alguien, que sea a pequeños proveedores, que la subvención de 9 millones anuales a la empresa del Tranvía o la continuidad de las obras del Aeropuerto ni se cuestionan. Y así todo. Dicen que no hay dinero pero hay cosas para las que nunca falta dinero y todas tienen que ver con los amigos del PP. Miren las actuaciones del PP regional a través del prisma que les ofrezco y verán qué claro se ve todo.

Por todo esto, pido, ruego, imploro a los votantes del Partido Popular: dense cuenta de lo que están haciendo y ¡no permitan que el PP exprima más nuestra Región!

 

El Gobierno del PP está ahí por los españoles pero está ahí para los bancos alemanes. Su función consiste en hacer lo que haga falta para que los bancos españoles puedan devolver a los bancos alemanes todo el dinero que les dejaron para lucrarse a mogollón cuando la burbuja inmobiliaria… más los intereses. Por eso los bancos alemanes, a través de su representante (Angela Merkel) y su lobby (el Banco Central Europeo), les han dicho que  recorten gasto público: para que no falte para ellos. Esto explica la obsesión por reducir el déficit únicamente mediante el recorte en el gasto: si se redujese ingresando más de los ricos, entonces fastidiarían a los ricos bancos españoles e indirectamente a sus posibilidades de cobrar lo suyo.

Así pues, los gobernantes del PP son unos mandados con un marrón muy grande. Atención a la misión: convencer a los españoles de que les conviene que les empobrezcan. ¿Difícil verdad? Pues lo están consiguiendo: ¡son unos “máquinas”! Atentos. Para ello han recuperado una palabra de profundas raíces católicas: “sacrificio”. Sacrificarse es sufrir para conseguir una recompensa, es decir, se entiende que cuando alguien se sacrifica, su sufrimiento vale para algo, es útil, tiene sentido. El proceso sería así: yo sé que para conseguir algo determinado hay que sufrir y yo elijo libremente soportar ese sufrimiento porque creo que lo que persigo merece la pena. Sin embargo, los españoles no eligen libremente su sufrimiento: se les impone. Por tanto, no es un sacrificio que asumen: es una violación que sufren. ¡Y no les traerá nada bueno!

Seguro que en la cabeza de los dirigentes del PP vive más bien la convicción de que nos conviene estarnos quietos y no resistimos porque así nos dolerá menos: como en las violaciones. Teniendo, pues, esto presente ¿qué vamos a hacer?

Qué tiempos aquellos en los que el PP iba a relanzar la economía en España generando confianza, creando empleo, bajando impuestos y garantizando la sanidad y la educación. En Murcia, además, se iba a terminar la manía que nos tenía el presidente del Gobierno y, por fin, se nos iba a dar lo nuestro. Por fin se abriría el Aeropuerto, llegaría el AVE, nos mandarían toda el agua que hiciera falta, dejarían de entrar verduras marroquíes sin control, nos financiariaríamos sin problemas, llegarían las ayudas a Lorca, resurgiría la construcción y los pisos y terrenos se revalorizarían de nuevo.

Todos, hasta los más fanáticos del PP, saben que nada de esto ha pasado. Nada. Más bien ha ocurrido todo lo contrario. Los representantes del PP mintieron sin complejos. Los políticos del PP, con el apoyo de sus medios de comunicación afines (La 7, La Verdad, La Opinión, Onda Regional, la SER en sus conexiones regionales, etc) convencieron a los murcianos con su rollo victimista anti-Zapatero, ese hombre capaz de ser culpable de todos los males de Murcia, de España y de parte del extranjero.

Pasado el tiempo, con perspectiva, podríamos decir que la causa principal del atraso en la Región de Murcia NO es Zapatero, sino la corrupción generalizada (protagonizada por el PP y sus cercanías) y el estallido de la burbuja inmobiliaria (que el PP hinchó todo lo que pudo). Para muestra un botón: ¿Recuerdan ustedes Polaris World?

Ante esto, los votantes del PP callan. O dicen que todos los políticos son iguales. ¡Qué tramposos! Como no hay quien defienda la gestión del PP, dicen que son todos unos inútiles. No reconocen que los engañaron, que la gente en la que confiaron no es de fiar, que su PP salvador les está jodiendo pero bien.

Quizás, ante la escandalosa gestión del PP en España y en Murcia, alguien se plantee que, con la que estaba cayendo, a lo mejor, los socialistas, en Murcia y en España, no lo hicieron tan mal. Quién sabe...

Ha dicho González Tovar que los nuevos recortes en el gasto público del PP regional provocarán más paro en la Región de Murcia. ¿Tiene razón en lo que dice? Veamos.

Bueno, si el recorte es recorte en servicios públicos que son realizados por trabajadores públicos, parece que sí. Por su parte, el PP regional podría reequilibrar las cuentas de alguna forma que castigara menos a los más desfavorecidos, por ejemplo recaudando más de una forma más justa o reduciendo gastos superfluos (mirar sueldos de concejales del PP, que son casi todos en la Región). Pero el PP regional ha decidido cuadrar las cuentas dejando a trabajadores públicos en la calle, sin trabajo, en el paro. Se ve que el trabajo que realizan los maestros, los trabajadores sociales o los enfermeros no vale, no merece la pena conservarlo. A su vez, estos que se van al paro consumirán menos... y lo que uno deja de gastar es lo que otro deja de ganar. Las tiendas, bares, etc tendrán menos clientes, menos ingresos y menos carga de trabajo, por lo que probablemente tengan que despedir a algún empleado o cerrar. Luego más paro. Entonces, repito, ¿tiene González Tovar razón cuando dice que "los ajustes de Valcárcel traerán más paro a la Región"? Sí, claramente tiene razón. Piénsenlo ustedes mismos y llegarán a la misma conclusión.

¿Qué ha dicho al respecto Laura Muñoz, la portavoz del PP, en nombre de su partido? Pues ha dicho que "La verdadera tomadura de pelo es la credibilidad del Secretario General del PSRM, quien habla sin complejos de cifras de desempleo, cuando en sólo cinco meses el Partido Popular está poniendo soluciones para que los más de 5,5 millones de parados y dramas que el PSOE dejó en España encuentren salida a su situación".

Si se fijan no contesta a lo que Tovar dice, que es verdad. Se escabulle y no habla de lo que habla Tovar porque claramente Tovar lleva razón. ¿Qué hace entonces? En vez de atacar lo que Tovar dice (ahí tiene las de perder) ataca a la persona de Tovar. Leña al mono que es de goma. Y por cierto, ¿en qué se basa para afirmar que es una "tomadura de pelo" la credibilidad de Tovar?; ¿debería Tovar hablar con complejos de las cifras de desempleo?; ¿sólo el PP puede hablar de los parados?; ¿mandó al paro el PSOE regional a los parados murcianos?; ¿no tendrá más que ver con la burbuja inmobiliaria que el PP murciano infló y que ahora ha estallado?; ¿tiene derecho el PP a desacreditar, vilipendiar, calumniar e insultar a todo aquel que lo cuestione o critique? No, no lo tiene. Y estamos hartos de que lo haga. El PP no tiene derecho a ir a por todo aquel que supone un peligro para su ejercicio del poder. El PP debe respetarnos, que no lo olvide.


Últimamente se ha venido escuchando mucho eso de que todos los políticos son iguales, sugiriendo con ello que son todos igual de ineptos, sinvergüenzas, mentirosos, corruptos, oportunistas y aprovechados. Pues bien, para ir dejando de ser un país de arrebatos, bandazos y de análisis de brocha gorda, deberíamos empezar a darnos cuenta de que, quizás, no todos los políticos son iguales.

Se da en primer término el hecho de que la política es necesaria. Pero la política en su sentido estricto, riguroso y auténtico, es decir, la política entendida como la administración de lo público, de lo que es de todos, de lo compartido. Porque ocurre que somos seres sociales, vivimos en comunidad y hay asuntos colectivos. Y esa parcela colectiva hay que gestionarla, hay que tomar decisiones sobre ella: por eso, y en ese sentido, es necesaria la política.

Pues bien, los políticos son las personas encargadas de esta necesaria acción política. Por eso, en vez de maldecir a todos los políticos metiéndolos en el mismo saco injustamente, deberíamos clarificar qué ha hecho cada uno y pedirle responsabilidades por ello. Pero a cada uno las suyas, no más. Porque resulta que también hay concejales, alcaldes, diputados o presidentes de comunidad autónoma honrados. Existen. Es injusto ponerlos a todos indistintamente al mismo nivel que al alcalde de Fortuna o el exalcalde de Totana.

Valorándolos a todos igualmente, sin hacer distinciones o matizar, incluso se desincentiva la honradez: si la sociedad desprecia a todos los políticos por igual, hagan lo que hagan, entonces el que sea honrado, formal, trabajador, cumplidor y diligente, se sentirá un "pringao". No podemos caer en este error.

En cambio, es nuestra responsabilidad involucrarnos en los asuntos públicos, cada uno en la medida de sus posibilidades, ya sea de forma activa o controlando con rigor y objetividad la actividad de nuestros políticos. Así, debemos procurar que nuestros juicios políticos sean equilibrados y ajustados a la realidad. A lo mejor, ahora, al cabo de 5 meses, los de las pancartas contra el PPSOE estén dispuestos a reconocer que no son exactamente iguales las políticas del PSOE y el PP, que quizá no todos son iguales.


El cristianismo es una religión de más de 2000 años de antigüedad que tiene como fundador a Jesús de Nazaret y como libro sagrado la Biblia. En el Nuevo Testamento, se narra la vida y las enseñanzas de Jesucristo, aquel al que consideran Hijo de Dios, un ser a la vez humano y divino. Pues bien, Jesucristo predicó una manera de estar en el mundo y de relacionarse con los demás basada en el amor desinteresado, la compasión y el perdón.

Su propuesta para la sociedad humana, es decir, su propuesta política, estaría basada en la igualdad y la fraternidad (por ser todos igualmente hijos del mismo Padre), mientras que su propuesta económica se centraría en satisfacer las necesidades humanas (dar de comer al hambriento y de beber al sediento) y evitar el lucro (los ricos tienen muy difícil entrar en el Reino de los Cielos).

Según esto, podríamos afirmar que el cristianismo es incompatible con el capitalismo y más bien de izquierdas, pero no lo haremos para no herir sensibilidades.

Por otro lado, en la actualidad, presenciamos perplejos la conducta de la cúpula de la Iglesia Católica, tanto en el Vaticano la Curia Vaticana como en España la Conferencia Episcopal. Sin entrar en detalles morbosos o vengonzantes, creo que estamos de acuerdo en que los dirigentes de la Iglesia Católica no se comportan como buenos o verdaderos cristianos.

Yo, personalmente, no recuerdo ninguna ocasión en que lo hicieran. Como decía el filósofo italiano Gianni Vattimo, "la Iglesia Católica debe desaparecer por el bien del cristianismo". Los cristianos de base no pueden seguir permitiendo el sacrílego uso que está haciéndose de los símbolos y  el mensaje cristiano.

Es necesaria una revolución democrática en el seno de la Iglesia Católica por el bien de la causa cristiana. Si no, continuará el suicidio paulatino en el que está sumido el cristianismo desde hace años.


“Popular” significa del pueblo, de la gente. De este modo, “Partido Popular” significaría “partido político que mira por los intereses del pueblo llano, de la gente en general”. Llevan la mentira hasta en el título.

Cualquiera que se detenga y observe la intención que comparten, en mayor o menor medida,  todas las actuaciones del PP, verá que se trata de incrementar el lucro y el poder de los grandes capitales, en detrimento del resto de la población. Da igual la escala que se considere: el PP siempre favorece a los ricos  perjudicando a los que no somos ricos. Por eso se llevan tan bien los grandes empresarios y el PP: hacen grandes negocios juntos a nuestra costa. Al  PP la gente le importa un bledo. Bueno, quiere que le voten. Pero nada más.

Voy a exponer un ejemplo local de actualidad. Voy a hablar de la gestión política “popular” del Mar Menor. Fundamentalmente, hay dos tipos de beneficiarios del Mar Menor: los bañistas y los usuarios de vehículos náuticos (barcos a motor, lanchas, motos de agua, etc.) En los últimos años (de Gobierno del PP), el control de vertidos de residuos agrícolas a las aguas del Mar Menor ha sido deficiente, a pesar de las advertencias de los profesionales que alertaban de la proliferación de medusas que esto produciría. La colocación de redes para proteger a los bañistas de las medusas se ha venido realizando tarde y mal. El control sobre los conductores de embarcaciones que, por negligencia, chulería y estupidez, rompen las redes es nulo. Hay zonas de atraque de embarcaciones a motor junto a zonas de baño. Esto permite que los bañistas “disfruten” del Mar Menor entre restos de gasoil. El estado de algunas playas, como la de Los Urrutias, es lamentable.

Tras esta enumeración de hechos, preguntémonos: ¿quién se beneficia de la política del PP y quién es perjudicado por ella? Pues son beneficiados los adinerados dueños de lanchas y motos de agua y son perjudicados los españolitos de a pié que simplemente se bañan (entre gasoil, medusas y mierda en general). Esto deja ver el clasismo del PP. Para el PP, el Mar Menor es la pista por donde se pasean en barco sus amigos y/o en moto de agua los hijos de sus amigos. Los puntitos esos que se ven a lo lejos en las playas desde la lancha no les importan. Si no les da para un barco ¡que hubieran sido ricos!

Por consiguiente, con rigor, la “P” y la “P” del Partido Popular, por su total ninguneo del pueblo llano, de las rentas medias y bajas, por su sectarismo, por su continuo favorecer a los suyos a costa de fastidiar a todos los demás, más bien deberían ser las siglas de “Partido Pepero”. Sería una denominación por fin sincera.


Todos sabemos que nuestro Consejero de Cultura y Turismo Pedro Alberto Cruz es alguien especial. Su erudición, su intelectualidad, su postmodernismo... no están a nuestro alcance. Por eso, si muchos no entendemos sus campañas promocionales de la Región de Murcia, o las exposiciones que financia, o las actividades que fomenta... o las reflexiones que publica, es porque vivimos a un nivel intelectual inferior. Él interpreta la realidad con unas claves que a la mayoría les están vedadas. Qué le vamos a hacer.

Por esto, quizás, el Consejero no ha reparado en que cuando llega el verano y la gente va a bañarse a la playa le gusta que el agua no esté plagada de medusas. Sé que es una vulgaridad decir esto, pero creo que la Consejería de Turismo que él dirige, después de la desastrosa gestión ante la plaga del año pasado, debería haber actuado con un plus de previsión, debería haber puesto las redes antes en el Mar Menor, debería haberse proveído de barcos para limpiar las aguas y debería haber evitado que por segundo año consecutivo las playas del Mar Menor estén asquerosas.

El daño al turismo puede ser enorme. Piensen en alguien que se gasta 1.000 euros en un alquiler en un piso junto al Mar Menor y no se puede bañar, y que no puede siquiera estar en la playa porque está llena de medusas putrefactas pestilentes en la arena (la gente las saca y las deja ahí). Ese no vuelve nunca. Si la imprevisión ante la plaga del año pasado le pegó un golpe fuerte al turismo en el Mar Menor, lo de este año lo termina de matar. Qué negligencia tan dañina, tan lesiva para el turismo regional. Qué pésima gestión política.

Yo no sé si el Consejero habrá pensado en algo más cool que simplemente adecentar el Mar Menor. Puede que esto sea demasiado primario para su consejería. Quizás, si propuesiéramos algo así como, por ejemplo, un concierto mudo de algún grupo alternativo eslovaco en la Perdiguera cuyos fans rodearan el Mar Menor y cada uno cogiera una medusa y la liara en papel de fumar y se la fumara durante la penúltima canción del concierto mientras miran la estrella Polar, entonces el Consejero se dignara a acometer la tarea. Eso sería muy conceptual, oh sí.

Mientras tanto, nos bañaremos en la piscina. El que pueda.


Es de gran importancia que representantes de agentes sociales y económicos, partidos políticos, entidades bancarias y cajas de ahorro, el Colegio de Economistas y las universidades públicas de la Región colaboren para la elaboración del Plan Estratégico Región de Murcia 2014-2020.

Después del ineludible estallido de una burbuja inmobiliaria en la cual la Región invirtió la mayoría de sus recursos (materiales, financieros y humanos), ya nadie puede negar que hace falta un cambio de modelo productivo, o dicho de un modo más vulgar, un cambio en la manera de funcionar. Quizás ni si quiera el PP siga creyendo que la construcción debe ser de nuevo el motor de la economía. La construcción masiva es pan para hoy y hambre para mañana... y para pasado mañana. No podemos volver a caer en el mismo error. Debemos cambiar la manera de producir en la Región y para ello es preciso que nos atrevamos a cambiar primero nuestra manera de pensar, de actuar y de trabajar. No olvidemos esto.

En este sentido, es muy positivo que se concerten y se planifiquen las líneas maestras de la política regional para el período 2014-2020 que hagan posible el cambio en el modelo productivo mencionado.

Ahora bien, de aquí a 2014, como remarcó González Tovar, está la segunda mitad del año 2012 y el año 2013 entero, que serán muy duros. Aunque está bien pensar en el medio y el largo plazo, no podemos olvidar el corto plazo. Está bien pensar en el futuro, pero no puede uno dedicar demasiado tiempo en pensar en él porque mientras tanto te devora el presente.

Atención al presente, porque la situación presente de muchos murcianos es crítica, o directamente trágica. Es una gilipollez, tras un accidente, pensar en qué haremos tras salir del hospital en vez de ¡taponar la hemorragia!.

En resumen, está bien planificar el periodo 2014-2020, pero para eso todavía queda y, mientras tanto, hay una Región que necesita un tratamiento de urgencia. Señor Valcárcel: no escape usted del presente que parcialmente ha provocado. Remánguese y ocúpese. Lo urgente va siempre primero.


Escribo estas líneas cuando todavía no se conoce el resultado de las cruciales elecciones griegas de este domingo. Veamos. Decía Heidegger, un filósofo alemán especializado en filosofía griega: "allí donde está el peligro está también lo que salva".

Por un lado, en estos últimos días de campaña electoral en Grecia, el líder se Syriza, Alexis Tsipras, aparece como el enemigo público número uno. El Financial Times alemán advertía de los peligros para la economía europea de una victoria de Syriza. A su vez, Angela Merkel, ante su partido, le decía a los griegos que tenían que votar a los partidos que cumplieran sus compromisos, sugiriendo claramente que no votaran a Syriza. En nuestro país, por cierto, los medios de mayor difusión califican a Syriza de partido "radical", cuando lo que está proponiendo es una renegociación de las condiciones de la deuda para no mandar a la miseria a la mayoría de los griegos. Parecería, por tanto, que el peligro está en Syriza.

Sin embargo, la llegada al poder, por la vía democrática, de una voz discordante, de una propuesta alternativa al camino de empobrecimiento e indignidad impuesto por una UE controlada por banqueros (alemanes) que únicamente les interesa cobrar lo suyo, puede suponer un punto de inflexión. La llegada al poder de Syriza puede hacer que se resquebraje un poco el actual estado de cosas y se abra un resquicio para la esperanza. Puede que en la persona de ese personaje tan peligroso como es Alexis Tsipras esté el principio de la salvación de Europa, la de las personas que viven en ella.


Si suponemos que la monarquía española representa a España, Felipe Juan Froilán debería ser situado primero en la línea sucesoria. Nadie representa mejor a nuestra España de hoy que un menor de edad disparándose en el propio pie.

El Gobierno de España del Partido Popular no ha cesado de perjudicar la imagen, el prestigio y la credibilidad de su país.

Primero, tras un traspaso de poderes supuestamente modélico, acusaron al ejecutivo anterior de mentir y de haberlo dejado todo hecho un desastre. En ningún país se ha visto que un gobierno entrante desacredite tan gravemente al gobierno saliente de su país.

Después, pusieron públicamente en duda las cuentas de las autonomías no bajo su control (Andalucía y Cataluña) y amenazaron con intervenirlas, resultando después que quienes habían mentido con las cifras del déficit autonómico eran Madrid y Valencia. Ningún gobierno central había desacreditado tanto los gobiernos autonómicos de su país.

Además, menospreciaron y ningunearon a la máxima institución de regulación y supervisión financiera en España, el Banco de España, cuando estalló la crisis de Bankia, todo para eludir la responsabilidad que altas personalidades del PP habían tenido en ella. No conozco ningún caso de un Gobierno que desacredite como lo hizo el de Rajoy al Banco Central de su país.

Lo último ha sido ir de chulo y de sobrado después de que Europa le salvara la cara a Rajoy. ¿Qué imagen se percibirá fuera cuando el Gobierno de España pide un rescate y aparece ante los medios alardeando? ¿Qué pensará el contribuyente alemán o francés que está costeando con sus impuestos el rescate? ¿Qué pensará de los españoles? No conozco ningún líder de país desarrollado que perjudique tanto con su actitud la imagen en el extranjero de su país.

¡Basta ya de tiros en el pie! ¡Basta ya de tiros en nuestro pie! Quien se atreve a pegarse varios tiros en el pie no es uno con un par de cojones: es un gilipollas.


Hace unos 2400 años, el filósofo Aristóteles afirmaba que las instituciones entran dentro de la clase de cosas que pueden ser de otra manera. Efectivamente, en la medida en que son formas de gestionar la vida en sociedad instauradas por seres humanos, es decir, en la medida en que son tan sólo fruto de decisiones humanas, pueden cambiar. Como de hecho puede cambiar toda decisión humana.

En la actualidad, vemos cómo se exige respetar en todo caso y a toda costa los cauces institucionales establecidos, como si fueran fruto de verdades reveladas indiscutibles. Pero esto no es respeto, es adoración o idolatría, ya que no es una falta de respeto plantear alternativas a las instituciones vigentes. No podemos estar presos de las decisiones que en su día tomaron otros. Toda institución es revisable y rebasable.

Por otro lado, a la hora de ponerse a constituir nuevas instituciones, la historia muestra que la vía más justa y emancipadora ha sido siempre la vía democrática, esto es, la vía en la que aquellos que van a vivir en la sociedad gestionada por unas instituciones deciden cómo van a funcionar tales instituciones. Fue el caso, por ejemplo, en su día, de la Constitución de los Estados Unidos de América o de la Constitución de la República Francesa.

Entiendo que las instituciones españolas en general están cada vez deslegitimadas, porque cada vez son menos representativas de la voluntad general de los españoles. Esta merma en su legitimidad democrática ha venido acompañada de un aumento de su ineficiencia, opacidad y corrupción. Creo que no es casualidad.

Por todo esto creo que deberíamos perder el miedo a un desbordamiento democrático del marco institucional actual, siempre que transitemos por cauces racionales, dialogados, respetuosos y pacíficos. Los españoles debemos perder el miedo a nosotros mismos y atrevernos a una verdadera regeneración democrática de nuestro país, dando ejemplo para la reivindicación de  una democracia creativa en Europa y poniendo las bases para una economía más equilibrada, justa y sostenible.